La ruqia contra el mal de ojo y la envidia
27. “Oh, Al-lah, Señor de los cielos, Señor de la Tierra, Señor del Grandioso Trono, nuestro Señor y el Señor de todo, el que abre las semillas y la simiente, el que hizo descender la Torá, los Evangelios y el Corán, me refugio en Ti del mal de toda criatura que Tú tengas agarrada por el copete. Oh, Al-lah, Tú eres el Primero, nada hubo antes de Ti, y Tú eres el Último, nada hay después de Ti. Tú eres el Evidente, no hay nada ni nadie por encima de Ti. Tú eres el Oc...